viernes, 29 de marzo de 2013

Del Muro de las Lamentaiones al Santo Sepulcro

La gran cantidad de lugares emblemáticos que forman la ciudad de Jerusalén hace que nuestro día a día aquí sea un no parar. A falta de dos días para nuestro regreso, tengo la sensación de que nos faltan muchas cosas por visitar y muy poco tiempo para hacerlo. De todos modos, siempre va bien dejarse algun lugar por visitar ya que eso te obliga a regresar algún día, cosa que me gustará mucho.

Hoy teníamos que aprovechar el día al máximo, así que hemos hecho un intensivo sobre lugares Bíblicos de Jerusalén así como una visita al muro de las lamentaciones. El día ha comenzado con una visita al santuario de Getsemani, que significa "Prensa de aceite". El santuario es una gruta natural situada junto a la Tumba de la Virgen María (tumba que jamás fue ocupada debido a su ascensión o dormición). 

El evangelio nos dice que a esta gruta solía venir Jesús con sus apóstoles y aquí vino después de la última Cena acompañado de sus discípulos. Al lado de la gruta encontramos un huerto, el huerto de los olivos. En este huerto Jesús pasó su última noche orando al Padre.

Huerto de los Olivos

Dentro de la Basílica bizantina encontramos la "Roca de la agonía" y de la oración de Jesús.

La Roca de la Agonía.

Al salir del Santuario, hemos visitado la Tumba de la Virgen María ya que esta se encuentra justo al lado de la Basílica de Getsemani. Como he dicho antes, esta Tumba jamás fue ocupada ya que la Virgen ascendió al cielo. De todas maneras, hemos entrado a verla.

Tumba de la Virgen María

Iglesia en la que se encuentra la Tumba

Desde allí nos hemos dirigido al muro de las lamentaciones y he de reconocer que impresiona mucho ver la gran cantidad de Judíos que allí se concentran para orar. Es admirable la unión que tiene el pueblo judío, cada día que pasamos aquí me doy cuenta de que el sentimiento de pertenencia a su religión y su cultura es muy fuerte, tal vez más que el de las otras dos religiones Monoteístas, aunque es difícil de quantificar. Si algo me ha quedado claro estos días es que su devoción por la religión, sus costumbres y sus hábitos es plena. Se toman todas sus normas al pie de la letra y, una cosa que me choca mucho es que, algunos de ellos, aunque estemos a 30 grados, ellos siguen vistiendo el traje típico de su religión, todo de negro y con un sombrero enorme de piel.

Vestimenta típica de los Judíos mesiánicos
Al llegar al muro de las lamentaciones, otra de las costumbres que tienen y que nos cuesta de asimilar es la de separar a los hombres y las mujeres. Hay dos puertas de acceso, una para cada sexo, y para ir a orar al muro, también se tiene que ir a un lado u otro del muro en función de si eres hombre o mujer. Una vez dentro, es impresionante ver como oran los judíos, parece una tontería pero ellos cuando rezan no solo lo hacen con la mente sino que también involucran al cuerpo, es decir, mientras van orando, se van movimiento balanceando su cuerpo de adelante hacia atrás sucesivamente. 


Video de judíos rezando en el muro.

Mi hermano Alberto rezando en el muro con la típica "Kipa"

Antes de ir a comer hemos visitado también la tumba del Rey David y el lugar en el que se cree que tuvo lugar la última cena de Jesús con sus apóstoles. Esta cena tiene un valor importantísimo para la religión Cristiana ya que en ella se instauraron los principio de la Misa, que tiene concepciones diferentes según el dogma católico y el cristiano luterano. La habitación de la última Cena formaba parte de la Iglesia de "Zion". Justo al lado de este lugar se encuentra el lugar en el que la Virgen María ascendió al cielo, lugar que también hemos visitado pero del cual no he podido sacar fotografías.

Iglesia de la Ascensión de la Virgen María desde fuera

Ya al atardecer hemos continuado visitando iglesias y nos hemos dirigido a En Kerem, el pueblo en el que nació San Juan Bautista y en el que, hoy en día, se encuentra la Iglesia de su nacimiento. La historia de su nacimiento es muy curiosa ya que Juan es hijo de padres ancianos: Zacarías e Isabel (parientes de María). Zacarías e Isabel no podían tener hijos a que Isabel era estéril y estaban muy frustrados así que Juan rezó a Dios para que les concediera un hijo. Dios oyó sus plegarias y envió al arcángel Gabriel para que se les apareciera y les dijo: «No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. Te llenará de gozo y de alegría y muchos se alegrarán de su nacimiento. Será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto». Pero Zacarías no lo creyó y, como reprimenda, Gabriel dejó mudo a Zacarías hasta el día de la circuncisión de Juan. Cuando ese día llegó y le preguntaron a Isabel como se llamaría el niño, ella contestó que se llamaría Juan para sorpresa de todos porque no había habido ningún Juan en su familia. Acto seguido le preguntaron lo mismo al padre, y Zacarías escribió en una tablilla: "Juan es su nombre" e inmediatamente se le soltó la boca y la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios.



Iglesia del nacimiento de San Juan Bautista

Lugar del nacimiento exacto.

Para acabar el día hemos ido a visitar el plato fuerte de la Semana Santa: el Santo Sepulcro. Este es el lugar en el que Jesús fue torturado, crucificado hasta su muerte y después sepultado hasta que resucitó al tercer día. Tal día como el de ayer, Viernes Santo, Jesús murió en la cruz y por lo tanto es el día en el que se recuerda su muerte. La verdad es que ha sido otra de las experiencias mas impactantes de este viaje; al llegar allí ves el lugar exacto en el que fue crucificado. En ese mismo lugar, se alza una gran representación de su muerte en forma de cruz, con una figura de madera también que representa el cuerpo de Jesús. Nos ha sido imposible acercarnos demasiado debido a la larga cola que se formaba para verlo. 

Imagen del lugar en el que Jesús fue crucificado.

Imagen de la iglesia del Santo Sepulcro

Nos ha faltado tiempo para visitar detalladamente todo el lugar pero si tenemos tiempo mañana volveremos con mas calma y menos gente seguramente. Es impactante ver a tanta gente de diferentes países, culturas y partes del mundo viniendo a conmemorar la muerte del hijo de Dios. Estando allá uno se da cuenta de la gran magnitud de la religión Cristiana y siente un poquito más de cerca todo el sufrimiento y la injusticia que supuso su muerte.

Un largo día repleto de actividades, lugares emblemáticos, historia, religión, aprendizaje... Parece mentira que ya haya pasado una semana casi, pero cada día que pasa agradezco mas el hecho de haber realizado este viaje. Israel en general y Jerusalén en particular son una gran fuente de historia y conocimiento y no hay lugar al que vayas en el que no aprendas algo nuevo. Ahora ya toca descansar porque mañana nos espera otro día intenso. 

Espero que os haya gustado, gracias por leerme :)

David










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